Luciana Lasus posted by

Prevenir la obesidad infantil

Prevenir la obesidad infantil

En general los adultos nos preocupamos mucho cuando nuestros niños no comen, o comen muy poco, pero es menos frecuente angustiarnos cuando ocurre lo contrario. Es real también que el concepto niño gordito = niño sano, está desactualizado. Sin embargo, las cifras de obesidad infantil en nuestro país son preocupantes.

Un 17 % del total de niños presentan sobrepeso y de ellos un 9 % es obeso, se sabe también que el 75 % de esos niños tienen padres obesos y que el 40 % no hace ningún tipo de actividad física. (*)
Esta realidad condiciona el presente y futuro de nuestra sociedad. Porque la obesidad infantil tiene diversas consecuencias físicas y afectivas inmediatas y a largo plazo. Entre las físicas se encuentran: apneas ( afecciones respiratorias) , hipertensión arterial, alteraciones ortopédicas (desgaste de las articulaciones, pie plano, entre otras. Mientras que las afectivas incluyen depresión, ansiedad, baja autoestima, dificultad en el relacionamiento, por ejemplo.

El mejor tratamiento de la obesidad, y pienso que en este punto estamos todos de acuerdo, es PREVENIRLA. Hay algunos elementos que a modo de guía podemos ir manejando:

Cuando recién empiezan a comer:

Respetemos los horarios de las comidas.
Propongamos porciones coherentes a la edad.
No agreguemos azúcar o miel a las comidas.
Evitemos los refrescos.

Cuando son más grandes:

Si no quiere un alimento no se lo cambiemos por otro.
Más ejercicio y menos televisión.
Menos golosinas.
No relacionemos los premios con postres.
No cambiemos todo el tiempo la fruta por helado.
Tengamos fruteros en la casa.
Pongamos ensalada en la mesa.
No dar dinero para la merienda todos los días, propongamos desde casa por lo menos 3 meriendas a la semana.

Si notamos que el niño va aumentando de peso en forma llamativa es importante frenar ese aumento, si ya subió de peso es indispensable tomar medidas.

Es imprescindible partir de un diagnóstico certero y encarar el tratamiento que contemple la realidad de cada niño.

¿Cuándo se considera que un niño es obeso?

El diagnóstico se basa en relacionar variables muy tangibles como son el peso y la altura y compararlas con los parámetros esperados para el sexo y la edad que se ilustran en tablas antropométricas. En algunos casos puede ser necesario complementar la información con datos de laboratorio, esto se evalúa junto al pediatra. Asimismo, la impresión clínica que percibe el profesional, sumado al relato de los padres, que es fundamental para completar un panorama general del niño, sus hábitos, gustos, actividades, cambios de peso, completan el diagnóstico.

En la primer consulta se establece esa conexión tan importante para lograr que las indicaciones se cumplan, en las sucesivas consultas se combina información de ida y vuelta ( nutricionista- niño- padres) con la motivación necesaria para ir alcanzando los objetivos.

Estrictamente, se considera que un niño es obeso cuando el peso para la edad se desvía por encima del percentil 95, también debemos ver la altura para tener un elemento más que corrobore un estado nutricional alterado, por eso decimos que el diagnóstico debe ser hecho por un profesional. Pero los padres podemos sospechar que algo no está bien cuando el peso y la talla están en percentiles alejados. Por ejemplo: Si un niño de 9 años mide1.33 m y pesa 35 kg, tiene tener el peso para la edad en el percentil 75 y la talla para la edad en percentil 50, probablemente el niño necesite bajar de peso.

¿Un niño con sobrepeso u obesidad ¿puede “hacer dieta”?

Si la obesidad es el resultado de la interacción de factores genéticos, ambientales, emocionales, sería un error intentar solucionarla sin ayuda y apuntando a una sola causa. Por ejemplo, únicamente a la alimentación o a la actividad física.

En general decimos que podemos plantear dos tipos de estrategias:

  • Se intentará que no aumente de peso pero que crezca. Se espera que en 2 años retome el canal de crecimiento adecuado con los cambios alimentarios y físicos necesarios.
  • Si se necesitara un descenso de peso se armará, entonces, una propuesta reducida en calorías con respecto a la ingesta actual. Se contemplará el aporte de proteínas, vitaminas y minerales, apoyado de la motivación y educación nutricional que permitan al niño y a la familia llevar el plan adelante con éxito.

Los cambios apuntarán a:

  • Modificar la calidad de los alimentos para obtener un menor aporte de calorías: entero por descremado, con grasa por magro, con azúcar por endulzante, relleno por simple.
  • Controlar las porciones: gradualmente llevar al niño a que consuma la cantidad de alimento que realmente necesita y no más.
  • Ordenar los tiempos de comida, evitando picoteos y salteos de comidas principales.
  • Cuidar la forma de preparación de los alimentos, por ejemplo evitar las frituras.
  • Manejar adecuadamente las excepciones: cumpleaños, fines de semana, salidas.
  • Incorporar y optimizar la actividad física de manera que sea efectiva pero disfrutable.

Así como nos preocupamos por la educación, salud, deporte, bienestar y alegría de nuestros hijos también deberíamos cuidar los hábitos alimentarios, que se incorporan en la infancia y duran para toda la vida. Desde acá te ofrecemos información y motivación para darle a tus hijos un legado que quizás ahora no perciban pero que seguro sabrán valorar mas adelante.

Cosas que NO debemos hacer o decir cuando estamos cuidando el peso de nuestros hijos:

Prohibirle todo lo que le gusta.
Comprarle su golosina preferida, mostrársela y guardarla bajo llave
Preparar papas fritas para los grandes y ensalada para él
Liberar las horas de TV, tablet, PC, celular y playstation, ¡no sea que se aburra! ( La OMS recomienda no superar las 2 horas por día entre todas las actividades que involucren pantallas
Desde chiquito obligarlo siempre a terminar el plato, utilizando el infalible argumento: “¿Por qué no comes todo? Te lo preparé especialmente para vos, hijito, ¿vos la queres a mamá?”.
Cada vez que llore, se golpee o se sienta triste, ofrecerle una golosina o un paquete de snacks para calmarlo.
Si por algún motivo subió algo de peso, recordárselo seguido: “Amor, ¡estás muy gordo!”.

(*) ENSO 2000. Dr. Pisabarro- Dra. Recalde – Dr. Irrazábal

Publicada en  Tu bebé , Observador .

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