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Argentina ya tiene guía de manejo de la obesidad

Argentina ya tiene guía de manejo de la obesidad

Por primera vez, el Ministerio de Salud de la Nación (Argentina) publicó una Guía para el Tratamiento de la Obesidad de los adultos en base a las evidencias aportadas por cientos de estudios científicos que han evaluado beneficios de diferentes estrategias.

Para la confección de la guía, intervino un panel interdisciplinario que estuvo formado por especialistas como: Alberto Cormillot, María Elena Torresani, Julio Montero y Mónica Katz, entre otros.

10 pautas básicas recomendadas para bajar de peso sin esfuerzos excesivos

1 Calcular el índice de masa corporal

Este parámetro se obtiene al considerar el peso en kilogramos dividido la altura en metros al cuadrado. Se descubrió que cuando el índice aumenta por encima de 27 en adultos, también sube significativamente el riesgo de sufrir infartos, ataques cerebrovasculares, hipertensión y diabetes tipo 2.

2 Medir la circunferencia de cintura

Es un indicador de la distribución de la grasa corporal. Los depósitos de grasa en la panza son más peligrosos que los acumulados en la cola. “Se debe a que la grasa depositada en el abdomen es metabólicamente más activa. Lleva a un mayor recambio de ácidos grasos libres a nivel hepático y a mayor formación de triglicéridos. Actúan como disparadores de hiperglucemia, dislipemia e hiperinsulinismo”, advirtió Torresani, directora de la carrera de especilización en nutrición clínica de la UBA. Se considera que hay un riesgo alto si la circunferencia de cintura es mayor de 102 centímetros en varones y 88 centímetros en mujeres.

3 Recibir la atención de un equipo de profesionales.

Debe estar integrado por nutricionista, profesor de actividad física, psicólogo y médico. “Toda persona con sobrepeso debería ir primero al médico de atención primaria, quien evaluará si necesita derivar el caso a un equipo de profesionales”, afirmó la médica Mónica Katz, de la Universidad Favaloro, al ser consultada por Clarín. “En los casos de pacientes que no han respondido bien al tratamiento inicial o en los que tienen mayores riesgos, se aconseja ser atendido por un equipo interdisciplinario”, señaló César Casávola, jefe del servicio de nutrición del Hospital Alemán y presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición.

4. Ponerse como objetivo en 12 meses la reducción del 5 al 10% del sobrepeso respecto al peso de inicio

Antes de empezar, el paciente podrá conversar con el profesional los posibles factores que podrían llevar al fracaso. “Se desaconsejan los descensos rápidos porque se pierde también masa muscular, y se produce un rebote más fácilmente que en los descensos cómodos”, advirtió Casávola.

5. Identificar los beneficios que la reducción de peso puede traer para la salud

“Es clave que la persona se ponga a pensar por qué se quiere bajar de peso. Una de las razones es que sirve para controlar enfermedades como la diabetes, la hipertensión, el cáncer, apneas del sueño, y los desórdenes cardiovasculares. También al bajar de peso, se camina mejor y se sufren menos dolores de articulaciones. Se mejora notablemente la autoestima”, resaltó Silvio Schraier, director de la carrera en médicos especialistas en nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

6. Seguir un plan alimentario que se adapte a los gustos de la persona

“No hay alimentos inadecuados, sino cantidades inadecuadas. Por ejemplo, no se pueden prohibir las medialunas, pero deberían ser consumidas en cantidades limitadas”, comentó Schraier. “Cada paciente debe seguir metas específicas, desde llegar a atarse los cordones a caminar unas cuadras sin que falte el aire”. Es importante que no se picoteen alimentos fuera de los horarios pautados de comida.

7. Practicar actividad física, especialmente aeróbica

Lo más recomendable son las caminatas rápidas de 5 kilómetros por hora, pero depende de la situación de cada paciente. Hay personas muy obesas que podrían empezar por ejercicios de brazos.

8. Seguir una terapia conductual

Puede ser útil para algunos pacientes con obesidad. Sirve para modificar hábitos no saludables, y prevenir recaídas. A través de la atención con un profesional especializado en terapia conductual, el paciente aprende a usar herramientas para generar habilidades que le permitan alcanzar un peso saludable. Debe asociarse al plan de alimentación balanceada y a la práctica de actividad física. “La terapia conductual ayuda a los pacientes a definir las metas por etapas, crea un compromiso con el profesional o con un grupo de pacientes, facilita el autocontrol, y hace que se generen expectativas adaptadas a la realidad de cada paciente”, explicó Casávola.

9. En algunos pacientes, medicación

La guía del Ministerio de Salud avala el uso del fármaco orlistat. “En personas con obesidad y que adhieren al tratamiento convencional, se sugiere considerar –en particular en hipertensos o diabéticos– la adición de orlistat a 120 miligramos tres veces por día durante un año para ayudar a bajar levemente de peso”, señala la guía. Sin embargo, los especialistas en obesidad suelen también recetar otros productos que pueden colaborar en el tratamiento.

10. Recurrir en algunos casos a la cirugía bariátrica

Se recomienda sólo cuando el tratamiento convencional no funcionó. Requiere de una preparación previa del paciente para asumir el impacto de la operación. “Si la terapia convencional no funcionó –advirtió Casávola– es porque el paciente tiene dificultades para encarar un plan, y justamente la c irugía no resuelve el problema si no se acompaña de un seguimiento profesional con experiencia. El paciente se enfrenta a nuevos dilemas, como la mala absorción de vitaminas y minerales de por vida”.

El sobrepeso en los chicos, un factor de riesgo para el futuro

Puede aumentar las probabilidades de padecer enfermedades del corazón en la adultez.

La obesidad también es un problema en aumento en los chicos y los adolescentes. La Argentina presenta el mayor porcentaje de obesidad infantil en niños y niñas menores de cinco años en la región de América Latina con un 7,3% de prevalencia, según la última actualización de la base de datos global sobre crecimiento infantil de la Organización Mundial de la Salud. Además, 1 de cada 3 adolescentes tiene problemas de peso, según la encuesta de salud escolar realizada en el 2012 por el Ministerio de Salud de la Nación a 21.000 chicos de entre 13 y 15 años.

Esa suba del sobrepeso y la obesidad infantil preocupa tanto a las autoridades sanitarias como a las organizaciones médicas porque compromete el futuro.

Un niño que es obeso a los 4 años tiene un 20% de probabilidad de ser obeso en la adultez, mientras que esa probabilidad se eleva al 80% en el caso de los adolescentes obesos, según informó la Fundación Interamericana del Corazón (FIC).

Hay evidencias científicas de que la obesidad en la infancia puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, como el colesterol elevado y la hipertensión y el riesgo de padecer problemas del aparato locomotor, apneas de sueño y problemas sociales y psicológicos, como estigmatización y baja autoestima. También se sabe que los niños y los adolescentes con obesidad tienen una mayor probabilidad de padecer infartos, ataques cerebrovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer en la edad adulta (principalmente de endometrio, mama y colon).

Según los expertos, el aumento de la obesidad infantil se debe a una multiplicidad de factores.

Los chicos aumentaron el consumo de alimentos industrializados ricos en grasa, azúcares y sal, pero pobres en fibra y otros nutrientes. “Esos alimentos, ampliamente promocionados por la industria alimenticia, tienen como característica su gran poder de saciedad, sabor agradable y bajo costo, por lo que son accesibles para gran parte de la población”, resalta un material de concientización de la Fundación Interamericana del corazón.

Otros factores han sido los precios altos de las frutas, los vegetales frescos y otros alimentos de alta calidad nutricional, que los vuelven inaccesibles para los grupos de menores ingresos. También se redujo la práctica de la actividad física porque más chicos fueron adoptando un estilo de vida cada vez más sedentarios, y hubo un mayor desarrollo de los medios de transporte, entre otras causas.

Para controlar la obesidad infantil: se aconseja que los chicos y los adolescentes aumenten el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos. Que reduzcan el consumo de grasas saturadas y el azúcar. Que realicen periódicamente actividad física de intensidad moderada o vigorosa, de acuerdo a la edad y a la etapa de desarrollo.

Fuente: proyecto-salud.com.ar

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