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La dieta como protector de cáncer

La dieta como protector de cáncer

El nombre de cáncer agrupa un conjunto de enfermedades que tienen en común una proliferación celular incontrolada. Se produce cuando, por razones aún no bien conocidas, algunas células pierden el control sobre su crecimiento y sus mecanismos de muerte natural. Los tumores pueden ser malignos o benignos, pero el término cáncer se refiere solo a los tumores malignos.

Las causas del cáncer son numerosas, variadas y en parte aún desconocidas. Existen causas endógenas, relacionadas con la herencia genética y causas exógenas o externas como la contaminación ambiental, el tabaco, la dieta y algunas infecciones. Algunos componentes de la dieta, junto con el tabaco y la exposición a contaminantes ambientales, son considerados actualmente como los principales agentes carcinogénicos, responsables de un 65-70 % de los cánceres, de los cuales la mitad puede estar directamente relacionada con la alimentación, un porcentaje similar al que se relaciona con el tabaco.

La dieta no es la única causa de la aparición de cánceres, pero en general se acepta que con una dieta adecuada se podría reducir tanto la incidencia como el desarrollo de los diferentes tipos de cánceres con los que se la relaciona. Entre los cánceres más frecuentemente relacionados con la dieta, destacan el de colon, estómago, mama, próstata, pulmones, esófago, útero, hígado y páncreas.

Factores dietéticos que pueden ser promotores del cáncer
• Alcohol: El consumo elevado de alcohol se ha relacionado con un mayor riesgo de sufrir cáncer de boca, faringe, laringe y esófago. También, se puede relacionar el consumo elevado de alcohol con un mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón, hígado, colon, recto, páncreas y mama. Además, se sabe que la combinación de alcohol y tabaco aumenta el riesgo de sufrir cáncer.
• Grasas: Las dietas ricas en grasas de origen animal posiblemente incrementan el riesgo de sufrir cáncer de pulmón, mama, colorrectal, endometrio y próstata. Hay que tener en cuenta, que estas dietas también aumentan el riesgo de padecer obesidad, lo que también es un riesgo de cáncer.
• Procesado y conservación de alimentos: La preparación de algunos alimentos ricos en proteínas y/o grasas a elevadas temperaturas, por ejemplo, carne y pescado en barbacoa, pero también productos ricos en almidón, como el pan y pizzas cocinadas en hornos de leña pueden provocar la acumulación en el alimento de compuestos con capacidad mutagénica.
• Hidrocarburos aromáticos policíclicos : Los alimentos pueden contener estas sustancias por contaminación medioambiental o debido a tratamientos culinarios o tecnológicos como productos ahumados, alimentos cocinados a la parrilla o a la brasa y productos obtenidos por tratamientos térmicos muy intensos
• Aminas heterocíclicas: Las fuentes dietéticas son las carnes y pescados sometidas a tratamientos térmicos severos: asados a la brasa ,parrilla y barbacoa
• Nitrosaminas: Un consumo elevado de productos en salazón y de curados se ha relacionado con una mayor incidencia de cáncer de estómago. Los nitratos y nitritos no son cancerígenos en su forma original pero la combinación de nitritos con aminas puede dar lugar a nitrosaminas.
• Acrilamida: Este compuesto se forma por el calentamiento intenso de los principios inmediatos: glúcidos, lípidos y proteínas El pan, galletas y otros productos derivados de cereales, así como las patatas y los snack, son alimentos susceptibles de contener acrilamida
• Micotoxinas: Aunque la contaminación fúngica de alimentos es poco frecuente en nuestro medio, puede ser u grave problema sanitario en zonas de clima húmedo y condiciones deficientes de almacenamiento.
• Plaguicidas y contaminantes organoclorados: Su carácter lipofílico y persistente hacen que se acumulen en el tejido graso de los animales, por lo que éstos son la principal fuente de exposición para el ser humano.
• Radicales libres: Los radicales libres de pueden formar endógenamente a partir de la oxidación de ciertas grasas pero también a partir de muchos otros compuestos como son los contaminantes antes referidos.

Factores dietéticos que pueden ser protectores del cáncer
Existen muchas evidencias respecto al efecto protector frente al cáncer derivado de una ingesta elevada de frutas, verduras y hortalizas, aunque tales pruebas parecen más sólidas para los cánceres del área digestiva y de las vías respiratorias y menos para los cánceres hormonodependientes como el de mama.

Se han señalado varias hipótesis para explicar cómo los diferentes compuestos vegetales pueden interferir en los procesos carcinogénicos, aunque probablemente se trate de un efecto múltiple y combinado, que implique tanto una reducción en la formación in situ de compuestos cancerígenos como una inhibición en la definición y progresión del tumor.
Muchos de los efectos beneficiosos sobre la salud de las verduras y hortalizas se deben a que contienen sustancias que actúan como antioxidantes, algunos de los cuales, son además vitaminas.
• Vitamina C: El ácido ascórbico estabiliza radicales libres, de ahí su efecto antioxidante. La vitamina C se encuentra sobre todo en frutas cítricas, fresas, tomates, vegetales de hoja verde crucíferas como el brócoli o la coliflor.
• Vitamina E: Es una vitamina liposoluble y constituye el principal antioxidante de las membranas celulares. Sus fuentes dietéticas más importantes son los aceites vegetales. Su mecanismo de acción antioxidante es igual a de vitamina C.
• Carotenoides: Son pigmentos de colores que van de rojo al amarillo y se encuentran en plantas y en animales consumidores de vegetales. De los diferentes carotenoides, el de mayor presencia en los alimentos y mayor potencia como vitamina es el β- caroteno pero también son importantes por su actividad biológica licopeno, luteína, zeaxantina y β-criptoxantina.
• Compuestos fenólicos: Su distribución es muy amplia en productos de origen vegetal y pueden encontrarse prácticamente en todas las partes de las plantas. Los flavonoides son los más abundantes y los que tienen mayores propiedades antioxidantes, en especial la quercetina (manzanas, cebollas…) y la catequina (té, uvas, cacao…)
• Elementos minerales: Selenio tiene efecto antioxidante por formar parte de la enzima glutatión-peroxidasa y sus fuentes son los productos de origen animal, carnes, pescados huevos y lácteos.
• Zinc tiene efecto antioxidante debido a la actividad del enzima superóxido dismutasa y está presente en hígado, carnes, pescado, huevos, cereales, legumbres, verduras y hortalizas.
• Glucosinalatos, índoles e isotiocinatos: Las verduras como las coles, coles de Bruselas, coliflor, brócoli….contienen estas sustancias con gran eficacia para eliminar sustancias potencialmente tóxicas del organismo. Se encuentran en muchas plantas, pero la soja es especialmente rica en estos compuestos.
• Fibra alimentaria: Un consumo adecuado de fibra parece tener efecto protector, fundamentalmente frente al cáncer de colon y mama. Hay varios mecanismos por los que puede actuar la fibra alimentaria.
Recomendaciones para la protección frente al cáncer
• Seguir dietas variadas y equilibradas, con una proporción elevada de productos de origen vegetal
• Mantener un peso saludable y practicar actividad física de manera habitual
• El consumo de verduras y frutas debe proporcionar un 7% o más del valor calórico de la dieta
• Los azúcares no deben superar el 10% de las calorías totales
• Evitar o moderar el consumo de alcohol
• La carne roja no debe superar el 10% de la energía total
• Limitar el consumo de aceites y grasas
• La sal no debe superar los 6g diarios
• Almacenar los alimentos de forma que se minimice la contaminación por hongos
• Mantener refrigerados o congelados los alimentos perecederos
• No sobrepasar los límites de seguridad de aditivos alimentarios y pesticidas
• Cocinar carnes y pescados a temperaturas relativamente bajas.
Fuente: dietistasnutricionales.es

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