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¿Qué es la Gastrosexología?

¿Qué es la Gastrosexología?

“Referirnos a Gastrosexología no es hablar de afrodisíacos, sino hablar de los mecanismos tanto psicológicos como sexológicos que se pueden utilizar para que un plato o un combinado o un cóctel te pueda producir más placer”, sostiene la especialista Mónica Novas, quien realiza talleres explicando por qué un plato da más placer que otro, fusionando la psicología, la sexología y la cocina.

Novas sostiene que aplicando día a día estos mecanismos en tus platos “puede hacer que estés mucho más predispuesta a una práctica sexual mucho más placentera”. Esto se debe a que “ya tienes acumulado una cierta cantidad de sustancias de placer, de endorfinas, que los platos o los combinados te han producido”, de modo que “cuando vayas a tener una práctica sexual será mucho más placentera”. En caso de que no tengas esa experiencia íntima, “al menos tendrás una sensación placentera incrementada”.

La gastrosexología es una disciplina que, en primer lugar, se debe aprender de forma individual para que cada persona conozca los mecanismos con los que puede “buscar dentro de sí la manera de estimular su sistema nervioso para producir más placer”. Una vez que se manejen esos parámetros, “puedes conocer a tu pareja, o a tus parejas, o a otras personas para poder hacer un plato que les vaya a la medida”.

Para llegar a ese ‘éxito’ de la disciplina “no siempre es importante el producto, sino cómo, dónde y con quién” y toda la ceremonia previa. Pueden marcar la diferencia detalles como “si te pones el delantal o no” por la “sugestión” que eso conlleva porque cuando alguien cocina para una persona con estas prenda “incrementa” su predisposición a experimentar placer, “toda esta sugestión activa un mecanismo de placer que hace que segregues endorfinas y vayas acumulando”.
Todos estos factores conjugados son los que motivan que no todas las personas tengan la misma reacción al mismo plato y los que llevan a la creadora de la gastrosexología a querer “desmitificar los afrodisíacos”, pues “a veces el plato en sí para ti es mucho más placentero que para la persona de al lado”.

Además, hay productos que “pueden producir rechazo” a una persona en concreto. Como ejemplo, Mónica Novas cita las ostras y a una persona que en un momento de su vida le hayan provocado una gastroenteritis. “Por mucho que yo te diga que voy a hacer una cena con unas ostras y un espumoso, a ti te va a producir rechazo”.

Basándose en situaciones como la descrita previamente, sostiene que hay “hay que tener cuidado” con qué se ofrece a una persona que no se conoce porque “te puede hacer el plato más rico del mundo y a lo mejor ese producto le produce una reacción negativa y ni es gastrosexológico ni le va a producir placer aunque culturalmente sí lo es”

El placer del picante y lo salado
A la hora de diseñar el menú y dentro de cada plato individual sostiene la importancia del contraste de sabores y de texturas, de combinar dulce con salado o caliente con frío y, sobre todo, de que tenga una combinación adecuada de picante: “Si pones un plato demasiado picante para una persona que le gusta poco el picante puedes producir el efecto contrario. Igual que si estimulas a alguien en una zona demasiado tiempo puedes producir el efecto contrario

En relación con el picante, señala la dificultad de “atinar” con el grado, de ahí que recomiende que la salsa picante siempre es importante que se sitúe al lado del resto de ingredientes para que “cada uno vaya incluyendo la cantidad adecuada para tener esa sensación de taquicardia, sudoración que tenemos cuando tomamos picante”.

Mónica Novas llegó a esta conclusión tras descubrir en sus investigaciones que cuando alguien está con otra persona por la que siente atracción y cuando toma picante tiene los mismos síntomas y concluyó que “es el mismo mecanismo psicológico”. Para explicarlo de forma sencilla, indica que “el picante estimula unos sensores de dolor que tenemos en la lengua, llega la información al cerebro de que te está doliendo algo y, para compensar, tu cerebro produce endorfinas”.

No sólo el picante puede aumentar las propiedades gastrosexológicas de un plato. También el salado porque “mucha parte de nuestro cuerpo es agua y sal y, por la similitud de los sabores y los fluidos corporales, tenemos esa tendencia a tener cierta afinidad hacia productos salados” y, por supuesto, el chocolate, que tiene una sustancia química que “es la misma que segregas cuando te enamoras”

Poder experimentar uno mismo el efecto de esos “mecanismos de excitación que subyacen en el placer de comer o de cocinar para un comensal” es una parte fundamental del conocimiento de la disciplina, de modo que los talleres de Mónica Novas versan siempre entorno a la degustación de platos preparados por reputados cocineros utilizando técnicas gastrosexológicas.

Fuente:elmundo.es

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